Cyntia Szemruch es investigadora de la Facultad de Ciencias Agrarias con más de 20 años de trayectoria. Actualmente dirige una investigación que busca mejorar la protección y el almacenamiento de semillas mediante tecnologías sustentables. “Toda mi formación se desarrolló íntegramente en universidades públicas, lo que marcó profundamente mi compromiso con la generación de conocimiento científico desde el sistema público y la transferencia al sector productivo”, señala.
¿Cuál es tu campo de investigación?
Mi campo de investigación se centra en la ecofisiología y tecnología de semillas de oleaginosas, especialmente en cultivos como el girasol, soja y colza. A lo largo de mis 20 años de trayectoria he trabajado en el desarrollo y validación de herramientas para evaluar la calidad fisiológica y el vigor de las semillas, con el objetivo de mejorar su desempeño en el campo.
Entre las líneas de trabajo que he desarrollado se encuentran estudios sobre el impacto de desecantes químicos en la calidad del girasol y la validación nacional del método de conductividad eléctrica para medir el vigor de las semillas. En los últimos años, estas investigaciones evolucionaron hacia el desarrollo de tecnologías de recubrimiento de semillas, orientadas a protegerlas durante el almacenamiento y mejorar su implantación.
¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?
Actualmente dirijo en la UNLZ el proyecto “Desarrollo de formulaciones con biopolímeros para el recubrimiento de semillas de oleaginosas (2024-2026)”, que busca mejorar la protección y el almacenamiento de semillas mediante tecnologías sustentables. En este trabajo utilizamos biopolímeros de origen natural, como el alginato de sodio y el quitosano, que permiten recubrir las semillas y al mismo tiempo incorporar microorganismos benéficos. Los resultados, recientemente publicados, muestran por un lado una alta compatibilidad de estos biopolímeros con agentes biológicos como Trichoderma harzianum (un hongo beneficioso para las plantas que suele utilizarse en el tratamiento de semillas). Por otro lado, estas formulaciones generan matrices que ayudan a preservar la calidad fisiológica de semillas de cultivos estratégicos como soja, colza y girasol, además de contribuir a mejorar la sanidad del cultivo en sus primeras etapas. Este tipo de desarrollos posiciona al recubrimiento de semillas como una herramienta prometedora para avanzar hacia sistemas productivos más sustentables, con potencial para mejorar la eficiencia y competitividad del sector agropecuario nacional.
¿Cómo comenzaste tu carrera de investigadora?
Mi carrera comenzó en la universidad pública, cuando me incorporé como ayudante alumna ad honorem en las cátedras de Forrajes y Oleaginosas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ. Esa experiencia fue clave para despertar mi vocación científica y comprender el valor de la investigación como herramienta para generar conocimiento aplicado. También me brindó formación académica y un fuerte sentido de compromiso social, que hoy intento devolver a través de la docencia, la investigación y la extensión. Luego de graduarme como Ingeniera Agrónoma continué mi formación con estudios de posgrado, siempre vinculada a proyectos de investigación acreditados.
Toda mi formación se desarrolló íntegramente en universidades públicas —la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional del Sur—, lo que marcó profundamente mi compromiso con la generación de conocimiento científico desde el sistema público y la transferencia al sector productivo. Este conocimiento lo aplico tanto en la docencia de grado y posgrado de colaboración nacional e internacional.
Desde la universidad pública tenemos la responsabilidad de generar conocimiento y, al mismo tiempo, formar profesionales capaces de aportar soluciones a los desafíos del sector productivo y de la sociedad.
¿Cuáles son tus próximos pasos?
Mis próximos pasos se orientan a profundizar el desarrollo de tecnologías sustentables aplicadas a semillas y a fortalecer la formación de recursos humanos mediante la dirección de becarios y tesistas de posgrado. En particular, buscamos profundizar el desarrollo de formulaciones basadas en biopolímeros como el alginato y el quitosano, que permitan mejorar la protección de las semillas y facilitar la incorporación de microorganismos beneficiosos para los cultivos. También espero ampliar las colaboraciones científicas a nivel nacional e internacional y continuar impulsando la transferencia de conocimiento desde la universidad hacia el sector productivo.
¿Qué característica considerás fundamental para la tarea de investigación?
La curiosidad y el espíritu colaborador son fundamentales para la investigación científica. La ciencia es una actividad colectiva que requiere trabajo en equipo y diálogo entre distintas disciplinas. También es esencial la vocación por la docencia y la formación de nuevos profesionales. Desde la universidad pública tenemos la responsabilidad de generar conocimiento y, al mismo tiempo, formar profesionales capaces de aportar soluciones a los desafíos del sector productivo y de la sociedad.
Entrevista realizada por el área de comunicación de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.





