Este artículo propone un análisis prospectivo para reflexionar sobre la cadena de ganado bovino bonaerense, focalizando en su comercialización e intentando mejorar su operatoria provincial y nacional. Siempre desde una mirada que contemple la eficiencia e integración comercial, en beneficio de todos los actores.

Por Gustavo M Szoka y José María Aulicino (Cátedra de comercialización de la producción agropecuaria- FCA-UNLZ). Nota publicada en la Revista MDA- Bs. As.  

Situación actual

La estructura de cadena agroindustrial de la carne bovina bonaerense aún no se ha transformado suficientemente, acorde a su potencialidad, como para hacer frente a los desafíos de su internacionalización comercial. Hablamos de un sistema comercial, fuertemente orientado hacia el consumo interno, de productos indiferenciados, con usos y costumbres que perviven en el tiempo, y que limitan la expresión de la potencialidad de la provincia, como principal productora de hacienda destinada al consumo.

La provincia de Buenos Aires produce aproximadamente el 40% de la hacienda del país, y constituye el 80% de los ingresos al Mercado Agroganadero SA (MAG) en Cañuelas. Por su parte, la región pampeana en su conjunto, incluyendo la provincia de Buenos Aires, aporta entre el 85% y el 90% de los animales faenados en todo el país.

El MAG se constituye en un mercado formador de precios de referencia, tanto para la provincia como para el país. Sirve de orientación para todas las categorías comercializadas, aunque este mercado solo exprese el 10% de la oferta nacional. Concurrentemente, nuestro país está alcanzando una proyección internacional como abastecedor de alimentos de alta relevancia.

El alcance y mantenimiento como un abastecedor confiable implica alcanzar una sustancial mejora en sistemas de trazabilidad, integrando la identificación individual, la rastreabilidad comercial y la consolidación de sistemas de información confiables. También mejoras en la certificación de los atributos intrínsecos del producto, en este caso la carne: origen, raza, biotipo, tipo de alimentación, tipo de terminación, etc., como en las variables extrínsecas: sustentabilidad del sistema productivo, registro de la captura de carbono, o certificación de no deforestación. Es decir, todo aquello que hoy solicitan los mercados integrados como la UE, o la cuota ampliada a Estados Unidos.

De la comercialización del siglo XIX al futuro

Los sistemas comerciales agropecuarios en Argentina, en general, distan de la competencia perfecta. Se trata de mercados en que la información es conocida por oferentes y demandantes y, al mismo tiempo, concurren gran número de compradores y vendedores. Estos pueden interactuar, a viva voz, entrando y saliendo a voluntad del mercado, entre otras características.

En los canales comerciales ganaderos conviven simbióticamente dos modelos.

Por un lado, el tradicional, con concentración física de animales en un espacio delimitado, preparado para productos indiferenciados, en lotes homogéneos, sin diferenciación de origen o terminación, y las múltiples subastas tipo inglesas, que generan compulsa de precio individualmente por consignatario.

Los precios de las operaciones individuales se publican ex post la operación, sin integración en tiempo real de transacciones, como los mercados de granos. Esta modalidad no permite que oferentes y demandantes observen las tendencias del mercado, in situ. Ello disminuye la capacidad de toma de decisiones inmediatas, anula la competencia por eficiencia entre consignatarios, disminuyendo la variabilidad de precios para una categoría similar.

La existencia de una pantalla informativa, que refleje las operaciones inmediatamente, acorde sucede en los mercados de granos, podría brindar información esencial para la operatoria, una mejor interacción de los diferentes operadores y una superior expresión de los precios de referencia, por incentivo de competencia entre oferta y demanda. Las subastas sin interconexión restringen la expresión real de la disposición a pagar de los demandantes, pudiendo quedar capacidad de precio sin ofertar. Esta modalidad comercial hoy es obsoleta, mantiene ciertas imperfecciones de mercado, o al menos potencialmente mejorable, luego de 126 años.

Por otro lado, una segunda modalidad, basada en el decreto 2284/91 de desregulación. Esta norma brinda una base jurídica para la ruptura del monopolio estatal de los mercados y la intervención de los particulares en la comercialización mayorista. Asimismo, la disrupción de las tecnologías de comunicación, posibilitó el desarrollo de nuevos canales y modalidades comerciales.

Pero, estas nuevas modalidades aún son “precios aceptantes” de los de referencia surgidos en el MAG. Por lo tanto, las tipologías convivientes son:

● Mercados Concentradores: MAG de Cañuelas reemplazó al histórico Mercado de Liniers. Es el principal formador de precios de referencia a nivel nacional, aunque con una baja representatividad, en cantidad de animales comercializados, cercano al 10%.

● Venta Directa: Es el canal que concentra el 40-50% de las transacciones, especialmente para animales de exportación que viajan directamente del campo al frigorífico.

En la venta directa surge una fuerte asimetría de información que sustenta al oligopolio estructurado. En el campo, el productor suele estar en una posición de debilidad informativa frente a los eslabones industriales a los cuales abastece. Estos poseen una fuerte estructura informativa para trabajar online en los mercados: precios, cantidad de oferta, demandantes, rindes industriales o bien la exportación. Asimismo, la venta directa se sustenta como tomador de precio del MAG. Al ser una operación entre particulares, no se informa o registra, por lo tanto, no incide en la formación de precio.

En los remates por pantalla y online hay herramientas innovadoras como Rosgan (televisado) y plataformas online que han ganado terreno, ya que ofrecen ventajas comerciales, reducción del desbaste (pérdida de peso del 3-8%) y mayor alcance federal.

Esto genera una real compulsa de precios, con publicación de valores alcanzados, pero siempre influenciados por la tendencia de referencia del MAG. El consignatario no desaparece; se reconvierte en operador de información y gestión de riesgo.

Dada la situación actual, se debería analizar y discutir, en forma prospectiva, las políticas necesarias para fomentar mercados consolidados, mediante plataformas tipo B2B o B2C. Deberíamos analizar el diseño de un Sistema Integrado de Comercialización Ganadera Bonaerense (SICGB), que integre todos los canales existentes, tanto de concentración física como no presencial; y que proponga una distribución espacial que reduzca la logística, genere información unívoca, reduzca la opacidad en la generación de precios de referencia, integre a todos los actores e informe transparentemente las operaciones. Todo ello sería una forma de fortalecer la institucionalidad, mediante la simbiosis estatal-particular, que propenda a la expresión de la potencialidad de la ganadería bonaerense, para el futuro cercano y como modelo, proyectado hacia la Nación.

Sobre la territorialidad de los sistemas comerciales y las nuevas herramientas digitales

De acuerdo a estadísticas del MAG, las remisiones bonaerenses constituyen el 80% de los animales recibidos para su venta y destino a consumo. Ciento treinta y cinco municipios, muchos de los cuales son productores ganaderos, poseen un solo mercado concentrador, en el sudoeste bonaerense.

Y este, en las cercanías del gran centro de consumo. Pero cabe expresar algunas preguntas, quizás incómodas, aunque necesarias:

¿Se ha analizado la desventaja logística, de los municipios del oeste, y norte de la provincia? (versus los del sur, por tener que remitir a un mercado lejano) ¿Es necesario tener concentración de animales, cuando es sabido sus desventajas sanitarias y logísticas? ¿Hasta

cuándo un mercado, con solo el 10% de la oferta de consumo es de referencia para todo el país? ¿Por qué no existe información sobre las operaciones directas, y su incidencia en la formación de precio de referencia?

La amplitud del territorio bonaerense, exige el diseño de una solución territorial que comprenda a la mayoría de los eslabones de la cadena, y que resulte integradora comercialmente.

Las condiciones de diseño podrían ser: minimizar el costo logístico desde el origen y la cantidad de traslados; maximizar el bienestar animal, reduciendo tiempo de traslado y mejoras de las condiciones de transporte; minimizar los costos transaccionales para los operadores, reduciendo comisiones, por aumento de la eficiencia; y alcanzar una distribución espacial de acuerdo a la oferta de animales, tanto dentro de la misma provincia, como del país en su conjunto.

La convivencia de mercados físicos, de alta concentración y plataformas virtuales, se potencia mediante un modelo de distribución espacial coordinado, tendiente a ganar en las operaciones comerciales. Especialmente en el manejo financiero de los pagos, siempre a cargo del productor, quien brinda producto y financiación para que el resto de los eslabones funcionen.

En la actualidad están accesibles tecnologías que, aplicadas a la cadena ganadera, producirían una disrupción tecnológica y logística del sector, acorde a los requerimientos de una comercialización digitalizada, ordenada y moderna.

Muchas veces, la no adecuación de los sistemas comerciales y su concurrencia con lo sanitario se estructuran como potenciales barreras paraarancelarias para el acceso a mercados de alto poder adquisitivo. Por ejemplo, la trazabilidad como fuente de información de agregado de valor. Se trata del uso de identificación electrónica individual, en conjunto con la tecnología blockchain, lo que permitiría crear un historial digital encriptado y no alterable de cada animal, permitiendo la rastreabilidad desde el campo hasta el consumidor, generando constancia de origen, facilitando la confianza en ventas virtuales y el acceso a mercados externos, y reduciendo el potencial fraude comercial. También se puede destacar el Sistema de Información sobre Trazabilidad Citrícola (SITC), gestionado por el Senasa, que alcanzó sostener y abrir mercados para los limones argentinos.

Algunas otras tecnologías, fácilmente disponibles y de reducido costo son las siguientes:

● Smart Contract: en forma complementaria, al sistema de blockchain, la incorporación de contratos inteligentes autoadministrables, le confiere capacidades, no solo de trazabilidad, sino de transparencia.

● Conectividad Rural: el uso de tecnología satelital, en conjunto con la telefonía celular, no solo impacta positivamente en la parte social rural, sino que permite la autogestión de Documentos de Tránsito electrónico (DT-e) en zonas remotas, agilizando la logística y los procesos online.

● Internet de la cosa (IoT): en forma similar a la agricultura de precisión, la ganadería debe implementar la automatización y sistematización de las labores, por ejemplo: uso de balanza con registro de identificación individual y registro automatizado. Todo ello tendiendo a la generación de sistemas de información integrados.

La aplicación parcial de algunas de estas tecnologías, ha permitido impactar positivamente en la fase comercial, surgiendo los remates televisados y online, los cuales fomentan la transparencia de precios y reducen costos operativos para los productores.

Perceptivamente, el MAG, sustituyendo su modelo tradicional, ha desarrollado un sistema de remate televisado destinado a la exportación: UE, Hilton, Cuota 48, muchas veces con restricción de uso de mercados concentradores, que le permite adecuarse e integrar segmentos productivos que no se comercializaban en su institución.

Estas obras representan una sinergia clave entre el Estado y el sector privado para potenciar las exportaciones y la eficiencia regional.

El futuro comercial ganadero

La integración del Mercado Común del Cono Sur (MERCOSUR) aún no se encuentra debidamente integrada. Si bien los avances son relevantes y nuestro país ha mejorado su performance económica mediante este acuerdo, aún quedan pendientes de resolver.

La integración de información comercial, de los países integrantes es un asunto pendiente. Por lo tanto, resta posibilidades de alcanzar cobertura de precios y riesgos a los operadores industriales o bien empresas ganaderas, en mercados externos.

La entrada en vigor del Acuerdo Mercosur – Unión Europea plantea un desafío en los sistemas comerciales y de sistemas de gestión de la calidad, con la finalidad de adaptarse a los requerimientos de este último bloque, o bien para mejorar la transparencia en la formación de precios. El desafío no es arancelario —ya lo resolvió el acuerdo—, sino de cumplimiento normativo En el marco de la migración hacia sistemas digitalizados e interconectados, que permitan ganar-ganar a los actores de la cadena, se deben resolver y analizar: sistemas de distribución minorista; sistemas de financiación y pronto pago a los productores; mejoras en la trazabilidad hasta el consumidor; sostenibilidad ambiental: la ganadería extensiva en pastizales naturales tiene una huella de carbono muy inferior a la ganadería  industrial de feedlot de EE.UU. o Europa (Argentina no tiene aún los sistemas de medición y certificación para demostrarlo, como una ventaja competitiva enorme en mercados externos que pagarán prima por “carne baja en carbono”); identificación inequívoca de los actores intervinientes; y finalmente índice de precio único ponderado: que es la clave de la transparencia macroeconómica.

Todos los integrantes del mercado unificado, conforman, con sus operaciones un precio nacional del día para cada categoría, calculado sobre el 100% de las transacciones del sistema, publicado como APP telefónica abierta y accesible.

Alcanzar una mejora de la comercialización ganadera es un desafío político, no tecnológico.

Debemos dejar de lado agregar transparencia a los eslabones que extraen renta de la opacidad de precios y la fragmentación institucional y el manejo de la información asimétrica. Ello derivaría en una mejora de la rentabilidad del sector productivo, con un impacto social de relevancia.

La tecnología para construir un mercado integrado existe hoy y es barata. La decisión para su desarrollo, como plataforma obligatoria, es la verdadera fricción a resolver.